Conversaciones con…Sarai Llamas

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1) Presentación: unas líneas de lo que quieras reflejar sobre ti.



Sarai Llamas (www.saraillamas.com/@saraillamas) (diseñadora gráfica, art director y apasionada de fotografía), pero sobre todo madre de tres. Hace algunas semanas más o menos reivindicaba en Instagram con una foto que el verse «bien» después de tener hijos es posible, pero sobre todo que había aprendido a querer de nuevo a la imagen que le devuelve hoy por hoy el espejo: sí, puede que tenga estrías, piel que sobra y que luche contra una diástasis de rectos desde hace tres años… Pero es que todas estas cosas son fruto de haber albergado tres vidas en su interior, como ella bien dice en el texto a pie de foto de su Instagram, y eso no se lo quita nadie. 



2) ¿Cómo es un día a día en tu casa? ¿Cómo te organizas?




Mi hijo mayor tiene 6 años y va a la escuela hasta la una de la tarde. Los mellizos aún están en casa, por lo que me toca conciliar el trabajo de mi marido y el mío con los horarios de la escuela del grande y con el hecho de tener a dos terremotos de tres años en casa. Por suerte trabajo desde casa y eso soluciona muchos problemas. 



3) ¿Es posible conciliar?




Como te decía, creo que en mi caso es posible conciliar por el hecho de que no tengo un trabajo fuera de casa. Si no hubiese sido así te respondería que conciliar era prácticamente imposible ya que, por ejemplo, los abuelos (mis padres) están a 1.800 kilómetros y no disponemos de demasiadas ayudas a la hora de quedarse con los niños. No obstante, hoy por hoy nos las arreglamos bastante bien, aunque muchas veces el trabajo se amontona y algunas noches, cuando está todo más tranquilo, me toca trabajar mientras otros duermen o levantarme muy temprano para poder terminar cosas urgentes 😉



4) ¿Cómo viviste tus embarazos y tus partos: expectativas y realidad?




Mi primer embarazo lo recuerdo con una mezcla de alegría y ansiedad por partes iguales. Fue un embarazo considerado «de alto riesgo» en su primer trimestre por las varias amenazas de aborto que viví en las primeras 12 semanas (de ahí que lo viviese con ansiedad y preocupación). Recuerdo las nauseas de los cinco primeros meses y las bajadas de tensión por culpa del calor (di a luz a final del mes de agosto). Pero algo que me ayudó mucho fue el conocer a una comadrona (Stefania) que me ayudó a recorrer el camino del parto natural, algo que yo quería desde siempre y que, por desgracia, en la ciudad en la que vivo no suele ser lo habitual. Fue así como, aconsejada por ella, pude dar a luz naturalmente en el Hospital de Spoleto (a unos 40 minutos en coche de donde vivía entonces). A las 40 semanas + 2 días me puse de parto. Recuerdo que fue rápido (llegué al hospital a las 8:30 de la mañana y a las 12:26 ya había nacido mi primer hijo), bastante tranquilo y sin complicaciones (si le preguntas a mi marido la única complicación eran mis gritos en sus tímpanos, jajajaja). 

El segundo embarazo, el de los mellizos, fue un poco diferente al primero, evidentemente porque cuando albergas contemporáneamente dos vidas en tu interior la cosa cambia. Cambia la routine médica (hay más pruebas médicas, más ecografías, más análisis…). Por suerte conocí a la persona adecuada en el momento adecuado: al Dr. Fabrizio Damiani (http://www.fabriziodamiani.com/), que era y es el Director del Reparto de Ginecología y Ostetricia del Hospital de Spoleto. Desde el minuto 1 coincidimos en llevar mi embarazo con toda la «normalidad» posible, pero, sobre todo, y si no se complicaban las cosas, dicho embarazo desembocaría en un parto natural (aquí en Italia el porcentaje de cesáreas es bastante elevado con respecto a otros países de la UE, por lo que encontrar alguien que apoye tu decisión de dar a luz naturalmente mellizos no es demasiado fácil). Lo único que el parto se adelantó un poco: a las 34 semanas la niña rompió el saco amniótico. Y, cosas del destino, también llegué al hospital a las 8:30 de la mañana y a las 12:33 había nacido la niña y a las 12:41 nacía el niño (con el saco amniótico aún intacto). Fue un parto natural, rápido y tranquilo, gracias siempre al Dr. Damiani y su equipo de comadronas.



5) El puerperio /postparto: con tus mellizos prematuros imagino que fue un proceso largo, duro y con muchos altibajos. ¿Con qué te quedas de esa etapa? ¿Cómo la recuerdas? 




El postparto con mi primer hijo fue un sueño en comparación con el de los mellizos. Obviamente con el primer hijo todo lo que sucede (ya sea lo bueno y lo malo) se vive con una buena dosis de ansiedad e incertidumbre. No obstante, tengo muy buenos recuerdos de esa etapa.

Con los mellizos la situación fue totalmente diferente. Al ser prematuros pasaron 2 semanas en Terapia Intensiva Neonatal la niña y 3 semanas el niño. Su nacimiento y esas primeras semanas de vida sin ellos me han dejado una marca indeleble, una herida profunda que poco a poco, con el paso del tiempo, va cicatrizando. Cuando hablo (o escribo) sobre esta etapa revivo esos nervios y esa angustia del primer encuentro con ellos. Cuando di a luz no los pude ni ver ni tocar ya que los llevaron urgentemente a otro hospital, por lo que la primera vez que los vi fue 24 horas después del parto. ¿Y en qué situación me los encontré? Pues no como una se imagina durante las semanas de embarazo, la situación era de todo menos idílica: separados, cada uno en una incubadora, con tubos en la nariz, en la boca, en el ombligo… Enganchados a una máquina que controlaba sus pulsaciones, su saturación, su tensión, todo… Recuerdo aún los terribles pitidos de las máquinas, que sonaban a cada momento y que se habían convertido en la banda sonora de nuestras visitas al hospital. Recuerdo el cansancio de esos días, en los que vivía a mitad de camino entre el hospital y mi casa. Recuerdo esa dolorosa sensación de separación cada vez que me iba del hospital (sí, porque en el hospital en el que estaban tenía horarios de visita restringidos!!! ¡Una pesadilla!) y todas las lágrimas versadas en el coche de vuelta a casa. Pero también recuerdo la emoción de verlos vestidos por primera vez, cuando les sobraba ropa por todos los lados y del primer día en casa. Fue duro, muy duro… Pero pasó.

6) ¿Algún consejo a madres y padres que han pasado o pasarán por un postparto duro?




Hablad. Preguntad. Informaos. Buscad a padres y madres que estén pasando por vuestra misma situación. Sé que quizás sea lo que menos os apetezca en esos momentos, pero sólo alguien que esté pasando por la misma realidad a la que vosotros os estáis enfrentando puede ser un interlocutor que os comprenda. En mi caso, recuerdo como nació la amistad con varias parejas que encontrábamos en la Terapia Intensiva; como cada día cuando íbamos a ver a nuestros hijos nos alegrábamos igualmente de los avances de los otros pequeñines. Y apoyaos también en vuestra pareja. En mi caso mi marido fue alguien crucial en esa etapa. Fue un ancla y una roca cuando la situación se ponía más difícil de lo que ya era en principio. 



7) ¿Recuerdas a alguna matrona en tu proceso de embarazo parto y posparto?




Sí, claro. Recuerdo a dos matronas en especial. Una de ellas, Stefania (de la cual he hablado antes), que fue la que siguió mis dos embarazos, la que ha resuelto mis dudas y la que, de una forma u otra, me hizo apasionarme aún más al mundo de la ostetricia. Y, cómo no, Manuela, la comadrona del Hospital de Spoleto que me atendió en los dos partos. Su tranquilidad y la forma de gestionar ambos partos y, sobre todo, mi carácter (en ambos partos pedí incluso la anestesia general, jajajaja) fueron impecables.






8- Tres ilustraciones tuyas preferidas que puedan ayudar a madres, futuras madres o familias.



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